En noviembre la venta de pan cayó un 20%

“En panificados, las ventas mermaron hasta un 20% en noviembre”, aseguró el vicepresidente del Centro de Industriales Panaderos del Chaco, Dino Ortiz Melgratti. La cifra proviene de los pedidos que distribuyen fundamentalmente en almacenes y mercaditos de barrio.

panaderos es una señal de alarma para un alimento que no es de lujo ni de consumo secundario.

La caída es leída con preocupación por los panaderos porque incluye el pan de mesa, un producto de primera necesidad y que no supera los $30 el kilo. Entre las variantes en retroceso están también las prepizas, el pan para hamburguesa, bizcochos -dulces o salados- y facturas. Todos disminuyeron en las ventas y son parte del rubro “especialidades”.

Para Ortiz Melgratti el descenso es llamativo porque donde más se advierte es en quioscos y negocios chicos de los sectores sociales más populares.

Otros tiempos

La venta de pan dulce (ver aparte) también se resiente como parte de una tendencia generalizada en el mercado local.

“Hace un par de años las ventas empezaban en octubre, ahora un mes más tarde: mediados o fines de noviembre. Cada vez empezamos más tarde y en menor volumen”, agregó el vicepresidente de la entidad. El límite posterior a las fiestas también se acortó y el pan dulce o budín que solía acompañar al mate o los momentos un poco más distendidos de enero solía extenderse hasta fin de mes; sin embargo ahora apenas si se mantiene al promediar el mes.

Con 100 asociados legalmente constituidos y con presencia en la mayoría de los municipios, el centro representa a un 30% del universo de panaderías de la provincia.

Entre las panaderías adheridas al centro de panaderos Melgratti menciona tres expresiones diversas en Resistencia. Una de barrio: El Señor del Pan, por Brown 2.470; una céntrica: El Rey del Pan, en Frondizi y Ameghino, y una del macrocentro: en la esquina de San Martín y Castelli.

Artesanales más caros

Un pan dulce de 400 gramos, tipo milanés, cuesta unos $55 y el de un kilo, $120. La estimación de mínima incluye frutas deshidratadas y pasas de uva; si se agregan nueces, almendras u otros ingredientes, el valor se incrementa.

Los valores que manejan los panderos artesanales son algo superiores a los industriales y Melgratti compara varios aspectos y señala diferencias en los dos tipos de elaboración.

“No podemos competir con los industrializados, ellos tienen otros costos y además algunas empresas que ofrecen una variedad de presentaciones y productos”.

A favor de la panadería artesanal señala que los productos son frescos y libres de conservantes, al marcar una distancia considerable para quien aprecia esas características y elige antes que pagar un poco más que por una marca que se fabricó hace meses. “Eso es lo que más remarcamos cuando defendemos nuestros panes dulces, además de la defensa de la mano de obra local”, agrega.

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *